martes, 30 de octubre de 2007

SAW IV: Prometo que mi trabajo continuará...


ES UNA TRAMPA.
Esto es lo que rezaba el cartel de la película en su versión original, y no iba nada desencaminado. No es que simplemente estuviera avisando a las víctimas del juego de Jigsaw, sino también al propio espectador. SAW IV juega con nosotros.

Como ya sabíamos de las películas anteriores, tanto Jigsaw como su aprendiz Amanda están muertos. De hecho, la primera escena de la película nos lo reafirma, con dos forenses que comienzan a hacer la autopsia de Jigsaw. Entonces, os preguntareis, que puede traer esta nueva película de bueno?



En esta cuarta entrega, su director, Darren Lynn Bousman, nos trae con esta secuela un film que implica un paso adelante respecto a la anterior, especialmente en sadismo y complejidad argumental.

Tras conocer la muerte del Detective Kerry, dos criminólogos del FBI, el agente Strahm y el agente Pérez, llegan a la destartalada comisaría de policía y ayudan al veterano Detective Hoffman a investigar el último juego sanguinario de Jigsaw y a unir las piezas del malévolo puzzle. Pero de repente el Comandante Rigg del SWAT, el único oficial al que Jigsaw aún no ha tocado, es secuestrado y obligado a formar parte del terrorífico juego de este psicópata, el oficial sólo tiene noventa minutos para superar una serie de trampas conectadas entre sí... o de lo contrario su vida estará en peligro.


La búsqueda de Rigg por toda la ciudad deja tras de sí una estela de cadáveres, lo que permite al Detective Hoffman y al FBI descubrir pistas que han estado ocultas durante mucho tiempo y que les llevan a Jill, la ex-esposa de Jigsaw. Al final se desvela el malvado juego de Jigsaw y salen a la luz las verdaderas intenciones del maestro de las marionetas, así como el siniestro plan que había diseñado para sus víctimas pasadas, presentes y futuras.

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